No es que fuera un sueño, el teléfono sonaba de verdad. Apartó el edredón raído y sucio, pisó descalzo sobre el frío suelo y se acercó a la mesita donde lo había dejado apoyado, entre colillas de canutos reciclados.
-Sí?
-Alberto, es la una del medio día, ¿estás todavía en la cama?
Alberto no respondió hasta que cogió aire, después de haber estado tosiendo sin control mas de medio minuto. No le apetecía hablar con su cuñada
-No, estoy aquí…
-Sí, si estabas durmiendo y debieras estar en la calle lanzando curriculums como un loco. ¿Has dejado ya todos los que te imprimí el otro día?
-Me quedan un par
-Te he hecho una cuenta de correo electrónico para que busques también por internet, la de vaguísimo @hotmail.com no creo que fuera la más adecuada. También he mandado como 30 curriculums a diferentes sitios: de camarero, de limpiador… de lo que sea…
-Y bien
-Levántate por favor, sal del centro de la ciudad, vete a las ETTs, hazte el puto infojobs… haz algo
-Sí, ¿qué haces después?
-Cuando salga de trabajar voy a la autoescuela
-Nos vemos entonces…
-Si, pero por favor, no dejes de hacerlo, de verdad, es por tu bien. Un beso
-Nos vemos, chau
Y se volvió a meter dentro de la mugrienta cama, con su mugriento cuerpo, en su sucia habitación.
viernes, 29 de enero de 2010
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